La isla de las muñecas: un lugar para espantar a los
espantos
Su belleza se contrasta con las historias y leyendas más
importantes del centro de la
República mexicana, una de ellas es la llamada: "Isla de
las Muñecas", quien su único habitante, Don Julián Santana Barrera, llego
a vivir ahí desde medianos de los años 70 y permanecer en su chinampa por más
de 25 años
Para llegar a la isla de las muñecas hay que dar un paseo de
hora y media o así por los múltiples canales de Xochimilco en una trajinera.
Hace tiempo se podía nadar en los canales y se cuenta que
una chica se ahogó enredada entre los lirios y el cadáver fue encontrado a las
orillas de la chinampa de Don Julián. Desde entonces, una cruz marcó el lugar y
también a su habitante. Para Don Julián, hombre de pocas palabras, aislado y
hosco, la vida cambió. Según creía, el espíritu de la infortunada chica había
quedado en el lugar y eso le atemorizaba. Pero pronto encontró la solución:
rodear su chinampa con muñecas. De distintos tamaños, tipos, de ojos grandes o
pequeños cuerpos, todas dispuestas a protegerlo. Colocó alambre a lo largo y a
las orillas de la chinampa y de ahí las colgó: del cuello, de la mano, de donde
se pudiera, pero siempre vigilantes. Así fue como todo comenzó.
Don Julian iba al barrio e iba recogiendo en su carrito
muñecas viejas, pero mas adelante también los lugareños comenzaron a llevarle
muñecas viejas. El solía decir que “aparecían ahí”. Otras versiones dicen que
cuando se limpiaron los canales en lugar de vestigios de culturas anteriores
salieron los restos de un hospital de muñecas y Don Julian las aprovechó para
usarlas como protección en su isla.
Los lugareños lo reconocían como ermitaño y para otros era
un señor que causaba temor. Igual sucedía cuando transitaban frente a su choza,
que se caracterizaba por tener en su periferia cientos de muñecas colgadas de
árboles y otras más clavadas en troncos que le servían "para espantar al
espanto...".
e acuerdo con el Cronista de la Delegación Xochimilco ,
Profesor Sebastián Flores Farfán, "en los años 50 Don Julián, cultivaba
verduras que las vendía en el tianguis principal de la demarcación. Siempre iba
con su calzón blanco amarrado hacia las rodillas y con un jorongo. Era un
hombre muy retraído, caminaba por los Barrios pregonando la palabra de Jesús y
en cada esquina rezaba. Con el paso de los años Don Julián, se dedico a recoger
las muñecas que eran enviadas a la basura.
Tiempo después no se supo nada de aquel extraño hombre”. En
los años noventa cuando se realizó el rescate ecológico de los canales de
Xochimilco, llamó la atención que su chinampa estuviera rodeada de decenas de
muñecas colgadas de árboles, otras clavados en troncos y piedras. Don Julián
afirmaría que eran para obtener buenas cosechas y para ahuyentar a los malos
espíritus. Vivía en una choza construida de chinami, carrizo, ramas de ahuejote
y zacatón, vivía como un ermitaño en pleno siglo XX.
“Don Julián, tenía una muñeca preferida que era ‘La Moneca ’ y siempre
trasladaba de una choza a otra. Una de estas casuchas estaba llena de mulitas
que hacía con hojas de maíz y las tenía colgando, también tenía cruces que
hacía con pedazos de madera de ahuejote, recortes y fotografías de personajes
de la política, delegados de Xochimilco, artistas y gente que lo iba a visitar.
Su cocina estaba al aire libre y tenía un tlecuil hecho con lodo, un comal de
fierro, tenía en su cocina alrededor, colgados carpas secas que pescaba frente
a su isla, también tenía recortes de periódicos de los reportajes que le
realizaban”, Refirió el cronista.
La "Isla de las Muñecas", se convirtió en un lugar
obligado para los turistas que traten de comprender la vida de uno de los
xochimilcas mas enigmático y misterioso -o como es conocido en la actualidad-
un hombre-leyenda, que hablaba con la sirena, que tenia muñecas en su chinampa
para "espantar al espanto", que fue una persona que se aíslo del
mundo y que le cantaba a su soledad, le cantaba al gran pez blanco que lo
visitaba en cualquier momento para que no se lo llevara.
Hay una advertencia refieren los lugareños "hay de
aquel que venga a Xochimilco y no visite la chinampa de Don Julián, el señor de
las muñecas, ya que seguramente el espanto lo espantará"...
Su sobrino Anastasio relató que de acuerdo con lo que les
contaba su tío, un día en el canal frente a su chinampa una joven se ahogó y
desde entonces se oían voces, pasos y lamentos de mujer, por lo que se le
ocurrió protegerse con muñecas.
De manera sorprendente cuenta El Chope , como le decía su
tío, que Julián murió en el mismo lugar que la ahogada. Ese día, el anciano se
acercó al canal para pescar, mientras le comentaba a su sobrino que una sirena
se lo quería llevar, pero él le iba a cantar para que no lo hiciera.
Anastasio se fue a ver las vacas y cuando regresó, ya no
había nada qué hacer: Julián había muerto de un infarto y había caído al canal.
Hoy la chinampa de Don Julián ha sido convertida en lugar
eco-turístico… Un lugar plagado de muñecas atadas con alambres a los árboles,
colgadas en cualquier rincón. Podría decirse que el espíritu de las muñecas
penetran cada rincón de la isla. Quizá un lugar terrorífico, pues cuentan los
lugareños que Don Julián no ha muerto, sino que se lo han llevado las sirenas.
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